Sería mentirles decir que mi Post anterior enumera TODAS mis inspiraciones, y seguramente me faltaron algunas, sin embargo, les comparto la más grande de todas y la más importante.
Mi abuelo.
Quien me enseño que todo se puede arreglar y que las "chacharas" tienen su función y su lugar en el mundo. Él rompe con todo el esquema de "si no está descompuesto no hay que arreglarlo".
Cuando yo era un niño me encantaba entrar a su "despacho" y ver todas las chacharas que tenía y ver como componía o arreglaba las cosas. Algunas solamente las modificaba, y aunque no era un experto en los acabados o la presentación, hacía que todo funcionara.
HACE, todavía. Aquí arreglando su mezcladora de masa. Es panadero, pero ante todo un gran hombre.
D.
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